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Cambio de cinta y recogedor en Elda: la pareja que más trabaja

Cada vez que subes la persiana, la cinta se enrolla en la polea de arriba, y abajo el recogedor, con su muelle, tira de ella para guardarla. Son las dos piezas que más se mueven y las primeras que se cansan. Las cambiamos juntas o por separado, según cómo estén.

Señales de que la cinta está al final

La cinta avisa antes de partirse. Primero se afina y se le abren hilos en los bordes; después aparece una zona brillante donde roza con la salida del cajón; al final se rompe, casi siempre con el paño recogido arriba o a media altura. Si ves la tuya deshilachada o notas que ya no tiene el tacto de antes, cámbiala sin esperar al susto.

Hay cintas de varios anchos y grosores, y no todas sirven para todas las poleas. Medimos la tuya, vemos qué ancho acepta la polea y ponemos una cinta nueva que corra bien en todo el recorrido. Una demasiado ancha roza y se come los bordes; una demasiado estrecha baila en la polea y acaba saliéndose.

Recogedor de embutir o de superficie

El recogedor de embutir va escondido en un hueco de la pared, y de él solo asoma la placa; es el que llevan casi todos los pisos. El de superficie se fija al muro o al marco de la ventana, a la vista, y se usa cuando no hay caja empotrada o la que había se ha estropeado. Dentro de ambos, un muelle en espiral tira de la cinta.

Un muelle cansado deja la cinta floja y colgando; uno roto ya no recoge nada. Si el recogedor baila dentro de su caja o la placa se ha soltado, lo fijamos de nuevo. Y si el muelle está agotado, sustituimos el recogedor entero por uno equivalente, del tamaño que pide la cinta.

Arriba, en el cajón: polea y pasacintas

Arriba, la cinta va sujeta a una polea montada en el eje. Una polea rajada o con el borde deformado deja escapar la cinta, que se enrolla torcida y termina cortándose. Por eso, con cada cinta nueva subimos a mirar la polea, aunque desde abajo parezca que todo va bien.

En la salida del cajón hay un pasacintas, una pieza con rodillos que conduce la cinta hacia abajo. Si está roto o ha perdido un rodillo, la cinta frota contra el canto y se desgasta siempre en el mismo punto. Es una pieza pequeña, pero cambiarla hace que la cinta nueva dure bastante más.

Cuando la cinta se rompe una y otra vez

Si en casa hay una persiana que rompe cintas cada poco, el problema no suele ser la cinta. Un paño muy pesado, un eje que frena o una polea en mal estado la castigan sin descanso. Lo revisamos antes de montar otra, para que la nueva no corra la misma suerte.

Y si te cuesta tirar de la cinta, hay alternativas. En persianas grandes, un motor tubular con pulsador elimina cinta y recogedor; en otras, una manivela con torno reparte el esfuerzo. Te contamos qué conviene en cada ventana, sin empujarte a cambiar lo que todavía funciona.

Preguntas frecuentes

Dudas sobre cambio de cinta y recogedor

Se ha roto la cinta y la persiana ha caído de golpe, ¿qué hago?

Déjala abajo y no intentes levantarla empujando las lamas: sin cinta no hay nada que la sujete y volverá a caer. Llámanos cuando te ocurra, sea la hora que sea, y la dejamos funcionando con una cinta nueva.

¿El recogedor de superficie se ve mucho?

Queda a la vista, sobre la pared, pero los hay compactos y de varios colores. Es la solución cuando no hay hueco para uno de embutir o la caja antigua está rota y no conviene abrir la pared.

¿Cambiáis también la placa del recogedor?

Sí. Si está rota o amarillenta, la sustituimos por otra de la misma medida para que tape bien el hueco y la cinta salga recta por la ranura.

¿Es mejor cambiar cinta y recogedor a la vez?

Si el recogedor tiene muchos años o el muelle ya recoge flojo, sí: montar una cinta nueva en un recogedor cansado es dejar el trabajo a medias. Si el muelle todavía tira con brío, basta con la cinta.

Más trabajos

Otros servicios de Beltrán en Elda

  • Reparación de persianas

    Persianas que no suben, no bajan, se ladean o se han caído dentro del cajón. Revisamos eje, rodamientos, tirantes, guías y topes en PVC, aluminio o madera, y también las de manivela.

  • Motorización de persianas

    Metemos un motor tubular en el eje de tu persiana de siempre y la manejas desde un pulsador de pared o un mando. Si el motor que ya tenías se ha rendido, lo sustituimos y regulamos de nuevo los finales de carrera.

  • Cambio de lamas

    Lamas rajadas por el sol, abolladas o partidas por un golpe: las sustituimos por piezas de igual perfil, sean de PVC o de aluminio con aislante, y renovamos la lama final y sus topes si hace falta.

Opiniones

Lo que cuentan quienes nos han llamado

  • 5 de 5 estrellas

    Me cambiaron los recogedores de toda la casa. Un servicio excelente, puntual y muy educado. Totalmente recomendables.

    Isabel C.
  • 5 de 5 estrellas

    Atención impecable en Elda. Les llamé de urgencia por una persiana descolgada y me atendieron maravillosamente el mismo día.

    Pedro N.
  • 5 de 5 estrellas

    Relación calidad-precio inmejorable. Son profesionales de confianza en los que se puede delegar cualquier reparación de persianas.

    Carmen T.

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